¿Qué pasó?
Vivan los
viernes.
Soy un oficinista, por lo general trabajo hasta
tarde todos los días, es un estilo de vida estresante, dado que siempre tengo que cumplir con las
exigencias de mis superiores.
Pero hoy no, hoy es viernes y no hay mucho trabajo,
procurando terminarlo lo más rápido posible pude salir más temprano de lo
habitual, así que hoy me daré un festín de juegos al llegar a mi departamento.
Vivo en un edificio residencial, para clase media yo diría, mi departamento es
el del medio, poseo 6 habitaciones, sala, cocina, tres cuartos y el baño.
Como sea llegué a las 6 de la tarde, vivo solo así
que me preparé una comida rápida, arroz con huevo y plátano fritos, recuerdo
que mi papá le dijo una vez a mi madre “eso es comida para putas” cuando le sirvió
lo mismo.
Terminé mi comida, me bañé, hice un poco de
ejercicio, y me dispuse a entrar a mi habitación preferida, mi cuarto de juegos.
Me costó mucho hacer realidad este cuarto desde una pantalla plana, un mueble
con todos mis juegos, una silla giratoria reclinable, y muchas estanterías con
figuras de anime, el sueño de todo virgen creo yo.
Empezaría viendo anime, para después jugar tanto
como quisiera, y así lo hice, revisando el reloj del cuarto cada que podía, ya
eran las 11 de la noche, pero eso no me detendría, hoy sería mi día, seguí
hasta que sentí que mis ojos ardían en llamas, me puse esas gotas para
refrescar los ojos y los cerré por un buen rato acomodándome en mi silla, por
mi tamaño esta rechinó. Cuando note que me estaba quedando dormido me pregunte
que horas eran, abrí los ojos lentamente en dirección al reloj, lo vi y me
impacte un poco, eran las 3 de la mañana. Ya era suficiente, admito que para
estar sentado tanto tiempo y estar sin parpadear frente una pantalla hay que
ser un poco masoquista, apagué todo.
Dejé el apartamento sin una luz encendida antes de
empezar a jugar por lo que me daba un poco de temor la oscuridad, como sea
entré en la cocina con la intención de tomar un vaso de agua, todo estaba bien,
o eso pensé hasta que vi la ventana de la cocina abierta.
Recuerdo que no abrí ninguna ventana, y aun así ahí
estaba, cosa que no tenía ningún sentido, ya que no pudo haber sido un ladrón
porque mi apartamento no está ni cerca del suelo. Me acerque a la ventana y
saqué la mano pensé que puede que hubiese una tormenta afuera que yo no había
sentido, pero no, todo estaba tranquilo, así que no le di más vueltas, la cerré
y me dirigí a mi habitación.
Ya estando acostado mirando el techo en la
oscuridad, me pregunté si algo había entrado por la ventana, lo que sea que
haya abierto la ventana tendría que poder volar o que pudiera caminar por las
paredes. Ya pude darme una idea de que puede que haya entrado a mi
departamento, uno de esos fantasmas con pelo negro tan largo que les llega a
los pies, vistiendo un vestido blanco y descalzo, algo típico de una película
de terror. Pero yo no creo en esas cosas, a menos de que cuando me despierte
aparezca cerca de mí un rostro pálido ensangrentado, con las cuencas de los
ojos vacías, y susurrándome algo como "quiero tus ojos", para después
abrir me en canal.
Decidí echarlo a la suerte, dormiría plácidamente y
si ya cuando me despierte sea solo para ver a dicho fantasma, moriría ahí, y
ya, sin mucha cháchara.
5:00am
Me desperté por un ruido en la cocina, me levanté
de mi cama poniéndome mis pantuflas, no prendí ninguna luz, no tenía miedo mis
ojos se acostumbraron a la oscuridad por lo que no vi nada referente a
fantasmas. Lo que si sentí al entrar en la cocina fue un olor fétido a rata
muerta, ya sabía cómo huelen las ratas en descomposición por que donde me crie
mate muchas. Como sea no encontré de donde venia el olor, solo abrí la ventana
que había cerrado para que no se esparciera por la casa, lo dejaría para más
tarde.
Volviendo a mi habitación me pareció escuchar algo
en mi cuarto de diversión, algo como un rechinar, tal vez solo fue mi silla,
buscaba escusas para volver a la cama, así lo hice al final.
9:00am
Cuando desperté voltee muy lentamente, y por suerte
no había nadie a mi lado, estuve de pie por unos breves segundo, y volví a
estar en la cama como por arte de magia, no estaba despierto. Estaba teniendo
de esos malditos sueños en los que uno cree estar despierto, pero sigue siendo
un sueño, esto se repitió varias veces, empecé a sentirme angustiado de que no
vaya a despertar.
Al cabo de varias repeticiones más y con mi cabeza
zumbando al fin me desperté, fui al baño que está a lado de mi habitación, me
vi en el espejo (un rostro amargo debo decir), pero mi paz se esfumo en un
instante, cuando me iba a echar agua vi como alguien estaba saliendo de mi
habitación, un tipo igual a mí, nos quedamos extrañados viéndonos el uno al otro.

Wow! Eso debió a ver sido muy perturbador para los dos.
ResponderBorrar